¿Por qué las cebras no tienen úlceras, pero los bueyes sí?

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Fuente de imagen: http://www.buzzfeed.com/

No sé qué problema habrá traído este amigo para atacar así al inocente basurero, pero lo cierto es que su estrés le salió caro. Él no es una cebra, pero sí que está muy buey.

¿Por qué las cebras no tienen úlceras? De entrada a quien caray se le ocurre semejante pregunta. Por desgracia no se me ocurrió a mí. Debo aceptar que de originalidad sé bastante poco. Se le ocurrió a Robert Sapolsky, uno de mis locos favoritos.

Antes que nada aclaro que no soy médico, ni tengo conocimiento alguno sobre medicina ni neurociencia. Advertidos, ahora sí doy mi respuesta sobresimplificada, creativa y nada confiable, de lo que entendí de la explicación de mi compadre Robert.

Cada sistema del cuerpo de los seres vivos requiere energía para funcionar. Consumimos energía para caminar, para respirar, para producir espermatozoides, para pensar y, por supuesto, para realizar la digestión. El buen funcionamiento de los distintos sistemas depende, en gran medida, de recibir la cantidad de energía adecuada. La verdad no entendí, o no recuerdo, quien era el “dealer” de la energía, el capo de las calorías, pero dentro de nuestro cuerpo hay algún encargado de mandar unos “kilos” de energía para el cerebro, otra porción para el hígado, los pulmones, los ovarios, y demás consumidores de energía.

Resulta que las úlceras, según entendí, se generan cuando no llega suficiente energía a no sé qué compadre que se encarga de defender al estómago contra algunos malosos. Dicen que entre ellos (los malosos) hay una mentada bacteria que anda en helicóptero, o algo así entendí. Pues bien, parece que con la dosis de energía suficiente la bacteria le hace los mandados al sistema defensivo. Pero, cuando la dosis no llega la bacteria y su helicóptero afectan al estómago y a la larga se puede crear una úlcera.

¿Por qué el méndigo dealer escatima las dosis de energía para sus clientes? Porque él recibe órdenes de sus superiores. El caso es que cuando lo contrataron le dieron tres cosas: una vieja silla de la cual nunca se podría levantar, un teléfono rojo que sólo recibe llamadas y un pequeño manual que tiene miles de años de antigüedad. El manual sólo decía lo siguiente:
1) Tienes tres tipos de clientes: los indispensables (corazón, cerebro, pulmón, etc.), los productores (sistema reproductivo, sistema digestivo, etc.) y los defensores (brazos, piernas, etc.).
2) Hay dos tipos de situaciones que deberás atender: las importantes y las importantes-urgentes.
3) En condiciones normales estás en una situación importante y debes distribuir sus dosis a todos los clientes. Sin falta y ni tardanza.
4) Si suena el teléfono rojo entonces es una situación importante-urgente.
5) Una situación de importante-urgente es una situación de vida o muerte.
6) Bajo una situación de vida o muerte, olvidas la distribución de energía a los productores, mantienes a los indispensables y envías el resto de la energía a los defensores

Los indispensables mantienen vivo al cuerpo que les hospeda al respirar, bombear sangre y demás pequeñeces (sarcasmo); los productores generan espermas, óvulos, heces y; los defensores corren, saltan, golpean y demás actividades necesarias para atacar o huir.

¿y las cebras? Déjalas tranquilas que ellas sólo están pastando y no molestan a nadie. Ahh sí, ya veo, ¿qué tiene que ver todo este rollo con las bicolores cebras? Ahora te cuento, no seas ansioso que te saldrá una úlcera.

El caso es que el méndigo teléfono rojo se activa cuando nos estresamos. El estrés, es un mecanismo natural y vital que hace que le avisemos al cuerpo que estamos en peligro, por lo tanto que necesita preparase pues está en una situación de vida o muerte. Así que si de pronto nos encontráramos en una situación así (por ejemplo, si tu mujer te cachó en una movida), el cuerpo mantiene energía para los indispensables, envía harta energía a los defensores y elimina el suministro a los productores. Es decir, en ese instante nada de producir espermas superpotentes o heces de bellas formas. Lo importante es mantenerse vivo: mantener los signos vitales y tener mucha energía para pelear o huir (para el ejemplo del infiel cachado, huir suele ser la mejor opción). Así que mientras el cuerpo está en una situación de estrés, los defensores del estómago (aquellos que luchan contra la bacteria del helicóptero) no pueden hacer su trabajo.

Sí, sí, las cebras pues. Para nuestra desgracia nosotros no somos cebras, pero sí estamos muy bueyes, como el amigo de allá arriba. Como he mencionado, el estrés es muy importante porque tiene la función de ayudarnos a mantenernos vivos. El problema es que, como estamos bien bueyes, ahora todo nos estresa. Así que en un día normal nos la pasamos horas estresados, que por el tráfico, que porque te llamó el jefe y quizás te va a regañar, porque tu mujer te dijo por mensaje “tenemos que hablar”, porque perdió tu equipo favorito, y mil cosas más. Todo el tiempo que pasamos estresados es tiempo que nuestros productores no funcionan bien. ¿Tienes problemas de estreñimiento, colitis, gastritis, alguna otra jaladitis?

Las cebras sólo activan el teléfono rojo cuando se requiere. Las corretea un león, activan el botón de pánico, la energía se va a sus patas, corren como alma que lleva el diablo, se escapan del león, recuperan el aliento y otra a vez a seguir pastando tranquilamente. En cuestión de minutos todo vuelve a la normalidad y su cuerpo a producir lo que tenga que producir. Las cebras son animales, pero nada bueyes… como otros.

NOTA IMPORTANTE: Nada de lo que yo digo lo tomes al pie de la letra, es sólo mi interpretación creativa de la explicación de Sapolsky.

REFERENCIA BÁSICA: Sapolsky, R. M. (2008). ¿Por qué las cebras no tienen úlcera?: la guía del estrés. Madrid: Alianza Editorial.