Recordar es casi tan importante como experimentar, y Facebook puede ayudar

facebooktwittergoogle_plusredditpinterestlinkedinmail

Según Benavente: “La felicidad no existe en la vida. Sólo existen momentos felices”. A menos que seas un iluminado, para la mayoría de nosotros es cierto. Es decir, algunas veces nos sentimos felices con lo que estamos viviendo y otras no tanto. Daniel Kahneman (Nobel de Economía 2002), nos dice que hay mucha diferencia entre estar feliz con lo que estás viviendo y estar feliz con la vida  que has tenido. Lo primero lo evalúa nuestro yo que experimenta el momento, lo segundo lo evalúa la memoria, nuestro yo que recuerda. Entonces no es lo mismo la experiencia del momento que la memoria que tenemos sobre dicha experiencia. La experiencia te dice cómo lo estás pasando, la memoria te dice cómo recuerdas que lo pasaste. El resultado de ambos puede ser muy distinto.

Por ejemplo, en tus últimas vacaciones puede ser que la hayas pasado genial. Vacaciones de una semana donde los primeros 5 días fueron maravillosos, quizás las mejores vacaciones de tu vida, pero en los últimos dos te enfermaste de insolación y se te perdió la cartera. Entonces pensarás que eso echó a perder tus vacaciones, pero en realidad eso no es cierto, lo que se echó a perder fue el recuerdo que tendrás de las vacaciones. En el futuro, cuando recuerdes el viaje de vacaciones probablemente pienses que no fuiste tan feliz. Esto porque el cerebro seleccionó sólo ciertas experiencias para que se guardaran en tu memoria (guardamos sólo una porción minúscula de todo lo que experimentamos en la vida) y parte de las que decidió guardar fueron las negativas.  Según Kahneman lo que recordamos de una historia, de un acontecimiento vivido, son los cambios, los momentos importantes y los finales. Entonces, como al final sucedió un cambio importante… zas! Se plasma en la memoria, y por lo tanto será uno de los recuerdos del viaje.

Kahneman plantea un ejercicio mental muy interesante. Nos pide que contemplemos la idea de unas futuras vacaciones, si pudieras elegir cualquier lugar del mundo para tomarte unas vacaciones, ¿a dónde irías?, ¿con quién irías? Listo, ¿ya lo pensaste? Ahora imagina que no podrás tomar una sola foto de las vacaciones, además que al final te darán la pastilla de Matrix, la azul, y por lo tanto “fin de la historia”, no podrás recordar absolutamente nada de las vacaciones. En otras palabras, tu yo que experimenta lo pasará genial, pero para tu yo que recuerda eso nunca habrá sucedido. Dada esa situación, ¿cambiarías el destino?, ¿cambiarías la compañía?

Después de pensarlo un momento mi respuesta fue un rotundo sí. Es curioso, porque en el fondo lo que se plantea es que planeamos con base en los recuerdos que esperamos tener. Lo reconozco, después de esta reflexión no sé exactamente qué pensar, pero me queda claro que tener buenos recuerdos es casi tan importante como “vivir la experiencia”.

Conclusión: tan importante es disfrutar del momento, como poder recordar los buenos momentos. Ambas cosas generan felicidad, aunque dos tipos distintas de felicidad. Creo, y aclaro que sólo lo creo,  que es una cuestión de balance. Pasarse todo el concierto grabando con tu celular, no creo que le haga mucha gracia a tu yo que experimenta, pero irse sin capturar el momento en una foto, tampoco le hará  mucha gracia a tu yo que recuerda. Después de todo el “Inguesu… pa’l Face”, tiene bastante sentido (siempre que en el futuro ese recuerdo te haga feliz, y no suceda lo contrario).

Pero mejor no me creas… anda y experimenta.

Referencia básica: Daniel Kahneman: The riddle of experience vs. memory. http://www.ted.com/talks/daniel_kahneman_the_riddle_of_experience_vs_memory.html